El 8 de mayo del año 2000, contiene uno de los momentos más grandes, alegres, eufóricos e inolvidables de toda mi vida: el concierto de Oasis en México.
Oasis es una banda que actualmente me gusta mucho, y siempre me gustará, pero en aquel entonces yo era todo un fanático consumado de su música. Coleccioné fotos, canciones en vivo, acústicas, inéditas, covers, lados b, conciertos, entrevistas, video clips e infinidad de cosas. Para mi eran la banda ideal. Si lo quiero resumir en una frase aquí va: con su música disfrutaba aún más mis alegrías y tristezas de mi mundo interior.
Aunque ya había rumores, el 10 de enero de ese mismo año la página web de la banda anunció de manera oficial el cierre de la gira de Oasis en México para mayo, y el 1 de febrero inició la venta de boletos por ticketmaster; tuve suerte de quedar en la fila 3.
El 8 de mayo partí con Adrián, Felix y Richard a la ciudad de México. Estivimos en casa de mi abuela unas horas pero como no teníamos nada que hacer desidimos ir a perder el tiempo al palacio de los deportes. Llegamos temprano al recinto; creo que la vendimia todavía ni se instalaba. Ahí estuvimos sin hacer nada toda la tarde. Ya al borde de las 8 de la noche la vendimia estaba a todo lo que daba. Yo me compré una playera que siempre quise, la que es completamente negra y que tiene el logo de la banda en medio, o sea, la clásica. Ahora que me acuerdo era tanto mi fanatismo que días antes había comprado una playera de la selección mexicana (no original,… tampoco tampoco) para aventársela – regalársela al vocalista de la banda, o sea a Liam Gallagher.
El grupo español Dover fue la banda telonera. Tocaron bien. Una onda new grunge con una voz principal femenina. Dover cantó por un rato que se me hizo eterno y al final agradeció a los británicos por invitarlos a tocar. Se fueron, sacaron sus instrumentos, llegaron otros, técnicos, ajustes, etc. Era momentos que parecían eternos. Ya después de las 9 más o menos se fue el último técnico.
Se apagaron las luces de golpe. Se desataron los gritos. Segundos después se escuchó “Fuckin in the Bushes”. La banda todavía ni se veía y la gente ya estaba eufórica. En eso sale por el lado izquierdo caminando, Noel Gallagher. Él dio unos cuantos aplausos al público, como señal de agradecimiento. Pasos atrás salía la banda completa: Andy, Gem, Alan y Liam.
Liam se acercó al micro y dijo algo que (creo) nadie entendíó (como casi todo el concierto que nadie entendía lo que decía) pero eso es lo de menos, entenderle, pues sentir que se dirige a todos (o a ti) es un sensación inigualable que aunque te esté insultando no importa.
Se escucharon las primeras notas de Go let it out. Un single que no me gusta nada pero en vivo es otra cosa. Liam se llevó las manos atrás y comenzó a cantar con su peculiar estilo. Escucharlo ahí en vivo, con una voz de lo más aspera posible, fue algo inigualable. Yo como toda la gente empecé a cantar con él, pero era tanta mi emoción que no podía cantar. La voz se me fue por los nervios. La banda siguió después con Who feels love? y después con Supersonic. Fue ahí cuando saltamos de la fila 3 a un pequeño ruedo que se formó delante de la fila uno y la malla de protección principal. Quedamos a 3, 4 metros de Liam, justo en medio del escenario. Ya nada ni nadie me iba a mover de ahi.
Así fue todo el concierto. Fue como bajar la pendiente más grande, de la montaña rusa más grande de mundo, pero todo el tiempo, bajando todo el tiempo. Euforia, mucha euforia. Recuerdo que Liam en su lado más soberbio se acercaba al borde del escenario y estiraba la mano para apenas tocar algunas de tandas manos que se le extendían. Apenas y acariciaba las manos de la gente, como diciendo, Confórmense con que les rose las yemas de sus dedos, mortales.
Otros momentos inolvidables fueron cuando tocaron Acquiesce, una canción lado b (quizá el mejor lado b para muchos, ya que cantan ambos hermanos en dicha canción, y la parte que canta Noel es excelsa); Roll with it, obviamente Stand By Me, y cuando Noel cantó una de las canciones más bellas, simbólicas e importantes de toda mi vida: Don’t Look Back In Anger. Fue ahí cuando no pude más y me solté a llorar. Era demasiado para mi.
Liam aventó dos tamborines al público, Noel cantó dos en la parte final; aun no me explico por qué diablos no tocaron Champagne Supernova cerca del cierre, pero bueno, se despidieron con Rock and Roll Star, uno de sus primeros singles.
Se prendieron las luces y ahí terminó todo. La vida regresó a su cause.
Oasis es una banda que actualmente me gusta mucho, y siempre me gustará, pero en aquel entonces yo era todo un fanático consumado de su música. Coleccioné fotos, canciones en vivo, acústicas, inéditas, covers, lados b, conciertos, entrevistas, video clips e infinidad de cosas. Para mi eran la banda ideal. Si lo quiero resumir en una frase aquí va: con su música disfrutaba aún más mis alegrías y tristezas de mi mundo interior.
Aunque ya había rumores, el 10 de enero de ese mismo año la página web de la banda anunció de manera oficial el cierre de la gira de Oasis en México para mayo, y el 1 de febrero inició la venta de boletos por ticketmaster; tuve suerte de quedar en la fila 3.
El 8 de mayo partí con Adrián, Felix y Richard a la ciudad de México. Estivimos en casa de mi abuela unas horas pero como no teníamos nada que hacer desidimos ir a perder el tiempo al palacio de los deportes. Llegamos temprano al recinto; creo que la vendimia todavía ni se instalaba. Ahí estuvimos sin hacer nada toda la tarde. Ya al borde de las 8 de la noche la vendimia estaba a todo lo que daba. Yo me compré una playera que siempre quise, la que es completamente negra y que tiene el logo de la banda en medio, o sea, la clásica. Ahora que me acuerdo era tanto mi fanatismo que días antes había comprado una playera de la selección mexicana (no original,… tampoco tampoco) para aventársela – regalársela al vocalista de la banda, o sea a Liam Gallagher.
El grupo español Dover fue la banda telonera. Tocaron bien. Una onda new grunge con una voz principal femenina. Dover cantó por un rato que se me hizo eterno y al final agradeció a los británicos por invitarlos a tocar. Se fueron, sacaron sus instrumentos, llegaron otros, técnicos, ajustes, etc. Era momentos que parecían eternos. Ya después de las 9 más o menos se fue el último técnico.
Se apagaron las luces de golpe. Se desataron los gritos. Segundos después se escuchó “Fuckin in the Bushes”. La banda todavía ni se veía y la gente ya estaba eufórica. En eso sale por el lado izquierdo caminando, Noel Gallagher. Él dio unos cuantos aplausos al público, como señal de agradecimiento. Pasos atrás salía la banda completa: Andy, Gem, Alan y Liam.
Liam se acercó al micro y dijo algo que (creo) nadie entendíó (como casi todo el concierto que nadie entendía lo que decía) pero eso es lo de menos, entenderle, pues sentir que se dirige a todos (o a ti) es un sensación inigualable que aunque te esté insultando no importa.
Se escucharon las primeras notas de Go let it out. Un single que no me gusta nada pero en vivo es otra cosa. Liam se llevó las manos atrás y comenzó a cantar con su peculiar estilo. Escucharlo ahí en vivo, con una voz de lo más aspera posible, fue algo inigualable. Yo como toda la gente empecé a cantar con él, pero era tanta mi emoción que no podía cantar. La voz se me fue por los nervios. La banda siguió después con Who feels love? y después con Supersonic. Fue ahí cuando saltamos de la fila 3 a un pequeño ruedo que se formó delante de la fila uno y la malla de protección principal. Quedamos a 3, 4 metros de Liam, justo en medio del escenario. Ya nada ni nadie me iba a mover de ahi.
Así fue todo el concierto. Fue como bajar la pendiente más grande, de la montaña rusa más grande de mundo, pero todo el tiempo, bajando todo el tiempo. Euforia, mucha euforia. Recuerdo que Liam en su lado más soberbio se acercaba al borde del escenario y estiraba la mano para apenas tocar algunas de tandas manos que se le extendían. Apenas y acariciaba las manos de la gente, como diciendo, Confórmense con que les rose las yemas de sus dedos, mortales.
Otros momentos inolvidables fueron cuando tocaron Acquiesce, una canción lado b (quizá el mejor lado b para muchos, ya que cantan ambos hermanos en dicha canción, y la parte que canta Noel es excelsa); Roll with it, obviamente Stand By Me, y cuando Noel cantó una de las canciones más bellas, simbólicas e importantes de toda mi vida: Don’t Look Back In Anger. Fue ahí cuando no pude más y me solté a llorar. Era demasiado para mi.
Liam aventó dos tamborines al público, Noel cantó dos en la parte final; aun no me explico por qué diablos no tocaron Champagne Supernova cerca del cierre, pero bueno, se despidieron con Rock and Roll Star, uno de sus primeros singles.
Se prendieron las luces y ahí terminó todo. La vida regresó a su cause.
Acquiesce (Live from G MEX)
Roll with it (Maine Road)
Don't Look Back In Anger

1 comentario:
wuaoo men es algo muy muy muy asombroso = mi cancion favorita es dont look back in anger men tu vida ia esta completa
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