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Una persona lógica pero de mente muy desordenada.

1/2/08

Maruja y mi cita con el dentista


Había quedado de ir a comer con Maruja después de que yo fuera con el dentista. Mi cita era a la una y yo calculé que a las dos de la tarde ya estaría libre. Pero las cosas se complicaron durante la cita. La verdad no sé que tanto me hizo la doctora, pero utilizó entre otras cosas, el odioso instrumento que produce ese insoportable ruido que desgasta los tímpanos.


Entre que tengo los nervios al borde y lo ameritaba, la doctora prosiguió a anestesiarme. Después le siguió dando otros minutos y de nuevo comencé a sentir dolor. Le pedí que me anestesiara de nuevo para ya no sentir nada. Mi encía inflamada, mis labios hinchados, mi boca tan torpe. Siempre me molesta ese momento cuando uno esta anestesiado y le piden que se enjuague la boca; por el efecto de la anestesia uno se siente que tiene la boca de un imbécil, la cara también, incluso se siente como si uno fuera un imbécil de verdad; y peor aun, cuando tomamos agua y tratamos de escupir como normalmente lo hacemos, nos damos cuenta que nuestra imbecibilidad es totalmente notoria por el dentista y su asistente, al vernos ahí medios sentados sin poder escupir bien, babeándonos toda la barbilla. Detesto ese momento.

Después de escupir me volvió a recostar y a darle de nuevo con el diente. Fue la hora más larga del día. Yo sudaba, apretaba los ojos y tenia que estar con la boca abierta, con un succionador de saliva metido en la boca y resistiendo la curación, y en eso, suena mi celular, supuse que era Maruja y le colgué pues no podía contestar. Pasaron un par de minutos y de nuevo Maruja llamando. La doctora le pidió a la secretaria que me ayudara con mi penosa situación; Lulú, ven por favor, contesta la llamada….Lulú contestó y le dijo a Maruja que yo no le podía contestar. Después levanté el celular donde yo lo pudiera ver, aun acostado y con una mano ajena adentro de la boca, le escribí un mensaje que decía, No puedo contestarte.

Como diez minutos después la doctora me dijo que ya podía cerrar la boca y enjuagarme. Ese momento lo aproveché para marcarle a Maruja, ella contestó, contenta y efusiva, como siempre, cual caricatura, me gritó, Que ondaaaa; yo me di cuenta que ese no era el momento adecuado para contestarle con la misma euforia, ni preguntarle si tenía apetito de mariscos o comida mexicana, ni decirle te quiero y esas cosas, pues estaba en una unidad de un consultorio dental, con la boca anestesiada; Estoy en el dentista, aún no salgo, yo te aviso; pero obviamente eso fue un diplomático, No me llames en este momento, que me están haciendo hojalatería en la boca.

Veinte minutos después salí del consultorio, pasé por la Maruja y fuimos a comer comida japonesa.

Maruja. Ph by lg

1 comentario:

Guille dijo...

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