La clase era a las una de la tarde, me di 10 minutos para pensar un poco y platicar en los pasillos con un viejo amigo y con una antigua profesora que me cae re bien. Dieron las 1 con 10 y me dije; Es hora. Entré al salón A105 después de todos los alumnos que ya estaban esperando afuera a que yo llegara. Hicieron mucho alboroto al entrar, - claro, primer día de clases - los conté rápido en silencio mientras tomaban sus lugares; Uno dos tres cuatro cinco seis ... veinte. Gluut, Veinte! Maldita sea. Me quedé callado, viéndolos un poco a todos. No sé porque lo hice, quizá porque no tenia palabra alguna en la boca.
De pronto se dieron cuenta que ya había que cerrar la boca y se callaron, se me quedaron viendo y sólo les dije, Hola.

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