Hace unos días acababa de llegar a la casa, recién de jugar fubol, cuando recibí una llamada de una amiga que me invitaba a la premier nacional de Batman, el caballero de la noche; Es a las 12 de la noche, Por qué tan tarde, Porque es la premier nacional; entre que no soy fanático de batman y de ningun super héroe, se me hacía algo tarde e inusual para ver una película en el cine, estaba agotado de jugar, y tenia que levantarme temprano al día siguiente, rechacé la invitación.
Pero me puse a pensar sobre esta costumbre en México de tener premier exclusivas de películas o eventos, pre ventas especiales de boletos a conciertos, en fin, ese tipo de bobadas dirigidas generalmente a gente con tarjeta de crédito o con lana. Tenemos la costumbre o el vicio de ser aperrados, de agandallar los primeros lugares y de estar hasta adelante de toda la pelusa y gente piojosa. ¿Por qué? o mejor aún, ¿Para qué?; ¿De qué sirve ver Batman primero que todos? No mamen. Y por si fuera poco, ya teniendo los boletos en la mano, otra cosa es ser el de los primeros en entrar a la sala. O sea, las grandes filas para entrar a la sala, que te obligan a formarte tu también y esperar parado, se forman gracias al primer hijo de perra que no tiene nada que hacer y piensa, Yo quiero ser el primero, y toma la decisión de formarse. Desde ahí nace todo.

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