Hacía un mes más o menos que yo había ido a la Manzanillera. El camino prácticamente es el mismo para ir a Manzanillo, así que mi jefe me dijo que le echara la mano con las carreteras. Tomamos la autopista a Guadalajara y nos desviamos en la Barca. Ahí pasamos por Sahuayo, Jiquilpan, Mazamitla, Tuxpan, después nos desviamos hacía Ciudad Guzmán, le volvimos a dar para el sur, pasamos Colima y una hora después estábamos en Manzanillo. Siete horas de viaje.
En Manzanillo estuvimos dos noches en un hotel llamado Club Maeva. Un sitio para familias jóvenes. Un hotel que por fuera esta bastante bonito, muy grande por cierto, pero se ve que ahí se ha hospedado cada ratero, que los controles de las televisiones están amarrados para que no se los lleven. Incluso las teles están aseguradas con llave en su base, para que no las puedas mover. Qué risa me dio eso.
Dos noches después le dimos hacia Lázaro Cárdenas. Recorrimos toda la costa michoacana, desde Manzanillo hasta Lázaro. Cuatro horas de curvas. Légamos a Lázaro y recogimos a mi hermano en la central, quien se había lanzado desde Morelia para alcanzarnos allá.
Como vivimos en Lázaro más de seis años, decidimos ir a visitar algunos lugares, como la primera casa en donde vivimos. Como ha cambiado, ahora es un escritorio público. Antes no tenia cochera y la barda era de piedra. Mi mamá vio la casa y dijo, Miren, ahi sigue el mango que plantó mi mamá. Se le enrojecieron sus ojos. Ahi mi abuela vivió sus últimos años.
Calle Prologanción Zacapu.
Después fuimos al kinder donde estudié. Bastante feito por cierto. Se llamaba o se llama, La Nueva Creación, y recuerdo que mis maestras se llamaban Lorena y América. Cómo me gustaban los famosos campamentos de fin de año, donde nos quedábamos a campar en el kinder y nos ponían a buscar dulces con una linterna.
Kinder La Nueva Creación. Qué tal eh?
De ahí pasamos a la primara federal donde estudie los primeros dos años. Qué bárbaros, parece cárcel.
Esta es la entrada principal donde estudié 1ro y 2do de primaria.
Otro lugar que paso por el camino fue el ahora destruido Hotel Jacarandas. En ese lugar mi jefe iba a ver el futbol los domingos. En una ocasión yo intenté saltar hacia la alberca, tratando de pasar por arriba de una porteria de water polo, pero me golpié en la cabeza con los ganchillos de la red, en el mero trabesaño. Tuve una sangrienta descalabrada en medio de la alberca, cual hemorragia, pal seguro social. No recuerdo cuantas puntadas fueron, pero la cicatriz aqui la traigo.
Hotel Jacarandas
Al día siguiente estuvimos en otra playa que solíamos visitar: Las Peñitas. Pudiera decirse que es la playa más cercana de Morelia. Solo se tiene que tomar la autopista hacia Lázaro, y justo en el entronque hacia Ixtapa, preguntar por ahi, Oiga disculpe, para las Peñitas, y está a sólo diez minutos sobre un camino de terracería. Bueno, ahí la pasamos a gusto, comimos fajitas, camarones y filete de pescado empanizado; unos pescadores nos invitaron a mi carnal y a mi a jugar fútbol, nos metimos al mar, disque surfeamos con una tabla, disque, y a las cinco de la tarde le dimos para Morelia. Lástima, faltó mi hermana para estar completos (y mi sobrina, obvio), pero el viaje y los recuerdos estuvieron buenos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario