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Una persona lógica pero de mente muy desordenada.

23/5/08

Avaid


El amigo más cercano de Avaid recuerda con exactitud que, precisamente, el primer dibujo que Avaid hizo en su vida, a la corta edad de 4 años, fue el de un hermoso pájaro. Desde ese momento fue como si el mundo de las aves se hubiese apoderado de la imaginación de Avaid, cuenta su madre, escritora de varios libros de poesía. El padre de Avaid fue veterinario. Amante de las aves, enseñó a su hijo todos los secretos de cómo cultivarlas, cuidarlas, amarlas. Avaid más allá de ello, las dibujaba. Les daba vida en cada pincelazo.

Avaid dibujó aves durante toda su vida. Fue becado varias veces para estudiar y re afinar si plástica en las mejores escuelas de pintura y arte del país. Recibió innumerables reconocimientos y premios por sus impactantes pinturas sobre aves. Impartió talleres, conferencias, seminarios, vendió obras por centenas a la élite, y la gente iba a su taller para presenciar como él dibujaba pájaros, aves silvestres, canarios, alcatraces, loros, águilas, etc.

Pero casi nadie sabe que Avaid tuvo siempre un grupo de enemigos que criticaba sus pinturas. Personas que envidiaban su talento y fama.

Un día Avaid estaba terminando la pintura número 14 para una próxima exposición en el museo más importante de la ciudad. Era todo un conjunto de obras magistrales sobre aves de la sierra donde murió su abuelo. Sus enemigos entraron por la puerta a fuerza y llegaron al taller donde estaba Avaid, atónito por la incómoda e inesperada presencia. Los hombres lo amenazaron de que no debía publicar dicha exposición; lo acusaron de ser un artista de segunda clase, de incluso plagiar estilos para conseguir fama y dinero. Comenzaron a destruir el taller y quemar todas las pinturas; Aquí no hay aves Avaid, que no ves, aquí no hay más aves; gritaban y reían a carcajadas. Avaid, de 35 años, se levantó de su asiento y preguntó de forma sarcástica, Qué no hay ninguna un ave aquí, perdón; y de pronto estiró los brazos y le nacieron de si unas enormes plumas blancas y rojas. Levantó la cabeza sin bajar los brazos, el aire abrió la ventana y Avaid salió por ella utilizando sus alas, volando. Fue la última vez que el mundo vio a Avaid. Se perdió en el cielo como la más hermosa de las aves.

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