Un poste de luz en Catemaco. Ph by LVolvimos al autobús después de cenar en una plaza del centro de Catemaco. Nuestro destino siguiente era entrar a Chiapas y llegar San Cristóbal de las Casas. Viajamos toda la madrugada nuevamente, subiendo la sierra en una carretera vieja, descuidada y mal iluminada. El camino fue largo. A media madrugada yo iba acostado en el último asiento del autobús, el que esta junto al baño. Iba acostado en los dos asientos que iban libres. En eso se sintió como el autobús frenó de manera brusca y como nos impactamos contra “algo”. Yo casi me caigo hacia adelante pero me detuve con el respaldo del asiento que tenia enfrente. Después del choque alguien gritó, preguntando; Están bien todos; y al parecer lo estábamos, medio espantados pero sanos y salvos. El autobús se detuvo, alguien se bajo a revisar, subió al camión y la misma voz volvió a gritar; Fue una vaca, atropellamos una vaca. Y todos nos volvimos a dormir.
La verdad no sé cuento tiempo pasó pero más tarde un federal de caminos nos detuvo y nos dijo que no podíamos seguir circulando en las condiciones en las que se encontraba el autobús. Fue ahí cuando nos bajamos a ver y nos dimos cuenta de la magnitud del choque. Para empezar llegó un reporte de que no fue una, sino seis vacas las que habíamos arrollado. La parte inferior del frente del autobús, debajo de los parabrisas, estaba totalmente destruida. No voy a exagerar, parecía como si hubiera estallado una bomba; solo faltaba la firma de ETA. Un par de horas después nos arreglamos con el federal y nos dejó circular a Tuxtla Gutiérrez. Ahí estuvimos como tres horas esperando a los del seguro. Llegó, revisó el autobús y la solución fue llegar hasta San Cristóbal y ahí hacer el cambio por otro autobús que llegaría del DF un par de días después.
La verdad no sé cuento tiempo pasó pero más tarde un federal de caminos nos detuvo y nos dijo que no podíamos seguir circulando en las condiciones en las que se encontraba el autobús. Fue ahí cuando nos bajamos a ver y nos dimos cuenta de la magnitud del choque. Para empezar llegó un reporte de que no fue una, sino seis vacas las que habíamos arrollado. La parte inferior del frente del autobús, debajo de los parabrisas, estaba totalmente destruida. No voy a exagerar, parecía como si hubiera estallado una bomba; solo faltaba la firma de ETA. Un par de horas después nos arreglamos con el federal y nos dejó circular a Tuxtla Gutiérrez. Ahí estuvimos como tres horas esperando a los del seguro. Llegó, revisó el autobús y la solución fue llegar hasta San Cristóbal y ahí hacer el cambio por otro autobús que llegaría del DF un par de días después.
Ph by Sofía Lask
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